El ser humano tiene la extraña costumbre de adaptarse a las circunstancias más extremas, aunque por norma general solemos extremar cualquier tipo de ciscunstancia.
Sea como sea, intentando no clasificar las circunstancias ni las extremidades, los edificios grises van formando parte de mi nueva vida...la cerveza ayuda.
Creo que vivo en la parte de la ciudad dónde mas edificios de los 60 hay, la mayoria en ruinas y/o en un estado de conservación dudoso.
Una antigua fabrica de cerveza en proceso de derribo puede convertirse en la manera más divertida de contar el paso del tiempo.
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